La cotidiana alegría de contar
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Foto: Cortesía de Aura Sabina
Por Aura Sabina
Comida saludable, editado por el fondo Editorial del Municipio del Centro (Tabasco, 2024), de Cintli Ariadna Acevedo Rodríguez, nos muestra que es posible, desde una cotidianidad perfectamente construida, reinterpretar hechos históricos.
El cuento es un género literario complejo. No hay que pensar que su brevedad implica simpleza. Al contrario, conlleva una intensidad y un giro de tuerca magnífico para que nos deje la sensación de balde de agua fría. Y en este caso, Comida saludable, editado por el fondo Editorial del Municipio del Centro (Tabasco, 2024), de Cintli Ariadna Acevedo Rodríguez, nos muestra con mucha frescura, originalidad y sensaciones, que es posible, desde una cotidianidad perfectamente construida, reinterpretar hechos históricos que determinaron nuestro ir y venir por el mundo, con una mirada que se antoja ingenua pero que revela mucha malicia literaria, que se disfruta como un vino maduro, un sol invernal de una tarde sin esperanza, como un recuerdo de triunfos.
Con un buen ritmo para los saltos temporales, para el esbozo de personajes, para la construcción de diálogos y silencios, de tensiones y resoluciones adecuadas, inesperadas, nos ofrece este ramillete de historias.
El primer cuento, “Der Inselaffe”, llama de manera peyorativa a un británico, quien vendría de la isla de los monos, que está en una cama hospitalaria, pero no cualquiera: se sitúa en el mundo de la guerra, más bien, la Segunda Guerra mundial. No nos habla exactamente de los combates o las relaciones políticas que entorpecieron al mundo y lo sumieron en una profunda oscuridad, sino que nos muestra una serie de estrategias para sobrevivir, para sobrellevar la vida. Se puede respirar el miedo y el poder que este tiene para detonar, valga la expresión, diversas reacciones que asegurarán la posibilidad de contar un día más. Desde un escenario trivial, donde entre recuerdos es posible vislumbrar la naturaleza humana, despliega una serie de términos propios de la guerra. Es un relato muy sonoro, donde podemos escuchar los aparatos, canciones, gritos… Y una complicidad inusitada donde ya no podría haber peor escenario que un montón de personas sujetas a contantes decisiones de unos cuantos.
Acevedo nos obsequia con estampas cotidianas que revelan sentimientos perfectamente conocidos, por casi cualquier ser humano, que se pueda jactar de haber vivido
“Claudia” es un cuento delicioso, que colma los sentidos y los recuerdos, con una narrativa muy ágil acerca de la vida de una jovencita que crece a las faldas de la abuela, que transforma la casa donde habitan, le da color, sonido, alegría, y que será alguien que lucha por la justicia. Estudiante, joven, comprometida, desea que el mundo también cambie, que se escuchen las peticiones, que la gente de arriba sea más sensible y pueda renunciar a los privilegios para procurar derechos… El punto de fuga del relato es una fuente de mármol de donde emerge agua de una baldosa, y que será la alegoría de diversas situaciones. Por ahí entró y por ahí se fue Claudia…
“Comida saludable”, el cuento que da título a este libro, nos muestra una relación conyugal entre un hombre y una mujer, que atraviesan un momento delicado, pues al parecer, la salud de ella no es buena y se vislumbra la muerte. Quien haya cuidado a alguien durante un periodo prolongado entenderá que por mucho amor que se le tenga al ser amado, en algún punto hay reproches de las decisiones o prioridades que como convalecientes o agonizantes tenemos. Siempre habrá una especie de nostalgia y un parteaguas de lo que podríamos o no reclamar cuando alguien cae en cama y no necesariamente para las artes amatorias, o no en el sentido que se esperaría. Hasta que algo le da un giro a la tuerca.
“Tres copas” es una muy bien estructurada historia acerca de Carlota, la emperatriz, y otras dos mujeres que, desde diversas trincheras, mueven, sostienen, determinan el destino del mundo. Todas subyugadas, deseadas, envueltas en periplos intensos, calladas y atroces, mueven hilos que repercutirán en la historia nacional y mundial. Nos lleva por Querétaro, Roma, Cuernavaca… Propone nuevos caminos para que este país hubiese podido salir adelante sin tantos enfrentamientos y más bien con soluciones, sin tanta hipocresía republicana, sin tanto desprecio por lo supuestamente ensalzado, que es el sur, ni tanto servilismo a lo supuestamente odiado, que es el norte… Con un toque de picardía, de falsa inocencia, de erotismo callado, nos hace querer retomar los libros históricos.
“Laódice” es un relato simple, trivial, sin mucho involucramiento del personaje central, sin mucho cambio, pero que muestra un comportamiento constante, y quizá a manera de adagio nos recuerda que lo que hacemos, algún día se paga con la misma moneda, que la familia es un concepto trillado y antinatural y que el ocio es la madre de todos los romances.
De este modo, Acevedo nos obsequia con estampas cotidianas que revelan sentimientos perfectamente conocidos, por casi cualquier ser humano, que se pueda jactar de haber vivido.
https://www.villahermosa.gob.mx/BiblioCentro/Cuento/COMIDASALUDABLE-DIGITAL.pdf

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